La ignorancia de lo perdido

Publicado en General el 29 de Abril, 2007, 20:40 por Lord Galdor

Ésta es mi historia, no la historia del autor, sino el relato de un ser imaginario, que cada uno de vosotros imagina, un hombre al que odiáis, una persona a la que teméis, no solo por su aspecto sino que también por su forma de ser; no es que me odiéis por que sí, todo tiene una explicación, mas sé que no la entenderíais, así que creer que me odiáis por que mi odio hacia vosotros se contagia.

 

Os contaré que me hace odiaros tanto, si así lo queréis, mas no es agradable. Me duele ver que os dejáis mandar por ignorantes a los que no dudáis en seguir a todos lados, creéis que si intentáis pareceros a ellos seréis mejores y no dudáis en hacer todo lo que os dicen, no tenéis personalidad. Mi corazón palpita de rabia cada vez que veo suicidarse a un gran intelecto solo por que vosotros lo habéis herido psicológicamente. Creéis que sin esfuerzo podéis conseguir vuestros objetivos, amargando la vida de los que luchan cada día por llevar a cabo los suyos. Puede que mi historia os duela y os maltrate, pero más me maltrata a mi saber que lo que yo ignoro vosotros creéis saberlo, lo dogmatizáis todo; y al final me he dado cuenta que lo que vosotros ignoráis, la mayor parte de las cosas, es lo que yo en mí retengo, es mi filosofía, no mi sabiduría, cada día retengo más, nunca se acaba.

 

Todo esto que escribo es mi testamento, mas nunca más volveréis a saber de mí, pero yo me llevo conmigo tesoros que nunca podréis tener en vuestro poder, ya es tarde para arrepentirse. Mi historia es fruto de la ira y el odio, no penséis en mí como un diós, mas solo soy fruto de vuestra imaginación y espero que no coincidáis entre vosotros con mi aspecto; pues es bueno saber que no teméis a las mismas cosas. Soy poderoso por que solo temo a una cosa. Soy fuerte por que sé que aunque no me temáis, seguiré en vuestras vidas. No temo la muerte, mas cada uno debe ver a la muerte como un ser querido que lo convierte en abono para el césped. Disfruto sabiendo que después de la vida ya no hay nada más. Y eso me hizo llegar a una conclusión.

 

Cuando un día de tormenta, me deslicé somnoliento en mi cama y en el momento que mis parpados eclipsaron la luz de los rayos, soñé en la muerte, mi mente me pedía a gritos el fin. Esto supondría la pérdida de la sabiduría eterna por parte vuestra. En ese momento sabía una cosa que vosotros no sabíais y mi odio se multiplicó; busqué en mi corazón y encontré en él una mujer, solo por su aspecto, mas su inteligencia era negada por su personalidad, si es que tenía… Esa imagen me abrió los ojos, me recordaba a uno de vosotros. No puedo creer que fuera ella, ahora la he reconocido, es mi muerte; el ser

que me llevará al vacío de vuestra inteligencia y todo se acabará.

“Oh, dulce veneno, oh, amargo sabor, cianuro con maravillosos ojos, llévame con la muerte y hazme desaparecer, pues ellos no me extrañarán.”

 

Me muero, conmigo se pierde vuestro gran tesoro, pero al ver que lo ignorabais lo he destruido, no hay remordimientos, pues aquí se acaba la búsqueda y vuestra imaginación ha sido arrasada. Adiós, y pensar, si aun podéis, que el mal se acaba, pero el bien también. Me muero y conmigo muere vuestra ignorancia, tendríais que estar agradecidos… ¿O no?

 

Fin